Mañana son las elecciones y yo sí creo que es muy
importante acudir a votar. No importa si lo haces por una persona en especial o
por su partido, o por lo que se te ocurra. Lo importante es acudir a votar y
votar, porque con ese acto estaremos reafirmando nuestra voluntad de permanecer
con esta opción… con la opción de decidir por la libertad de elección que nos
brinda la democracia.
Yo sé, muchos sabemos, que las cosas pintan mal; que los
partidos políticos están urgidos de reinventarse pues ya no dan para más; que
los políticos –sobre todo en tiempos de campañas- están, en su gran mayoría,
para llorar; demasiado lejos de la realidad del pueblo y demasiado cerca de sus
propias ambiciones… ambiciones insanas que se nutren de la corrupción y de la
impunidad.
Y pese a que sé que no hay mucho de dónde escoger, creo
que no sólo hay que acudir a votar, sino que hay que hacerlo efectivamente,
pues no basta con sólo ir y cancelar la boleta, pues eso no aporta nada, es un
acto inútil, manda un mensaje que nadie lee, que a nadie le importa y en nada
cambia el estado de las cosas. Hay que votar y hacerlo por alguien, bien sea
una persona o un partido.
Decidir no votar es un acto cobarde que sí daña, que
debilita la democracia, que nos debilita como sociedad, que lastima las
instituciones. El abandono no es opción. Podría respetar tu decisión, tu
elección de no votar, pero la repruebo por sus consecuencias, ya que nadie
puede ignorar que actos como la omisión repercuten negativamente en los demás.
Vivimos en sociedad y ello nos representa responsabilidades que no debemos
eludir, aún tratándose de un acto de voluntad, de una opción.
Si no votar fuera válido sólo porque es una opción que
libremente puedo decidir, igual lo sería matar, robar, lastimar o engañar.
Humildemente invito a todos mis familiares y amigos a que
hagan efectivo su derecho al sufragio, que se sumen a ese acto de civilidad, de
congruencia, de valor…
El voto es la única herramienta con la que podemos ratificar
o rectificar; premiar o castigar y, como anoté antes, es la única herramienta
con la que podemos asegurarnos la libertad para escoger, para elegir. Por eso
así se le llama: acto de elección.
Es mucha la gente en el mundo, millones de personas, que
ahora mismo pondrían o están poniendo en riesgo su integridad y hasta sus vidas,
por tener una oportunidad para elegir.
Elige poder elegir… aún bajo las condiciones en las que
estamos. No puedo siquiera imaginar cómo
sería vivir sin tener, al menos, la oportunidad de optar por una mala elección.
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